Tomar algún tiempo cada día para reflexionar tranquilamente sobre
cómo nos gustaría relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Recordar que todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades.
Comprobar nuestra intención de ver si estamos tan interesados en la
satisfacción de las necesidades de los demás como en las nuestras.
Comprobar si estamos haciendo una solicitud o una exigencia cuando pedimos a alguien hacer algo.
Expresar lo que SI queremos que alguien haga, en lugar de decir lo que NO queremos que haga.
En vez de decir lo que queremos que una persona SEA, decirle la
acción que queremos que la persona haga, que nosotros esperamos que le
ayude a ser de esa manera.
Tratar de conectarnos con los sentimientos y necesidades de la persona, antes de estar de acuerdo o no con sus opiniones.
Expresar nuestra necesidad que nos impide decir SI, en lugar de decir NO.
Cuando nos sentimos molestos, identificar qué necesidad nuestra no
está siendo satisfecha y cómo podemos satisfacerla, en lugar de pensar
qué "está mal" con nosotros o con los demás.
En vez de elogiar la persona que hizo algo que nos gustó, decirle
qué necesidad nuestra logró satisfacer con su acción, y expresarle
gratitud por satisfacer dicha necesidad.
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